25.11.06

por amor

no es sólo en días como hoy que las espesas caracolas amarillas de tus cabellos parecieran flotar levemente sobre el transcurrir de mis horas, que agita la memoria el profundo azul de tu mirada esquiva o la indescriptible expresión de tu rostro mientras señalas obsesivamente ese ojo condenado por los golpes a la eterna oscuridad, idéntica, como un calco burlón aplicado a modo de máscara sobre el rostro, a la de muchas mujeres con independencia de que lo señalado sea un ojo, una pierna, la cabeza o el alma.

cada cierto tiempo permito deslizarse casi descuidadamente entre las conversaciones la misma pregunta. la misma respuesta una y otra vez en el transcurso de los últimos meses: nada. idéntica a la del resto de ocasiones en las que renuncias a nuestro mundo y desapareces: nada. nada sabemos de ti hasta tus repentinos regresos de ojos sumergidos en la nada, de menos kilos de carne entre la nada de tu piel y los huesos, de dignidades perdidas -perdida la última vez hasta la melena de tus rizos- que no es posible ya esconder con una sonrisa tras las marcas delatoras de un cuerpo y una mente profundamente magullados o unos labios temblorosos que finalmente tuercen la risa en mueca, estoy muy bien aseguran, mientras gruesas e incontenibles lágrimas se deslizan por las mejillas a punto de alcanzar el cuello. regresos a la falta de entendimiento – mis hijos no me entienden, mi familia no me entiende, amigos no tengo –, hacia la ausencia de respuestas. o acaso fuera una respuesta aquel bajar la vista al suelo cuando te pregunté si es que tú entiendes.

tal vez sea el amor, hoy como ayer y allá donde quiera que estés, tu única respuesta: por amor me enganché a la droga me contabas, por amor los hijos abandonados, la familia descuidada, los amigos y el trabajo perdidos; por amor los gritos, los insultos, los golpes y el hospital, las mentiras, la vergüenza, el silencio, la renuncia. nos amamos tanto, con tanta pasión... por amor la mirada perdida, la ausencia de límites, la pérdida de ti misma, y una nueva oportunidad a la esperanza de un cambio que no llega.

hoy, mientras cientos de mujeres y hombres salen a la calle contra la violencia y los medios exhiben las cifras de las muertes -ninguna cifra de los suicidios inducidos, de las muertes en vida, de las palizas a la estima, de la mente deshecha, de la quiebra de una misma, de las noches en vela, del miedo o la ira – mientras otras tantas o más personas continúan culpando a las mujeres por débiles, cómodas, locas, masoquistas... los libros, las historias, las pantallas siguen reproduciendo sin cesar románticas historias de amor: amorposesión, amordominio, amorcontrol, amordolor, amorsacrificio, amorsinlímites, amorquetodolopuede, amorsinelquelavidacarecedesentido. cuanto mayores los celos, el sufrimiento, la dependencia, más inmenso, triunfal y alabado el amor. seguimos predicando ese amor, seguimos predicando el perdón del borrón y cuenta nueva - con renuncia no expresa a los límites y el aprendizaje que muestran a veces las cuentas mal resueltas - y la libreta de la vida continua devolviéndonos una y otra vez la misma cuenta sin resolver, la misma página desgastada, sucia, rota y dolorida de tanto borrón.




























-buitrago de lozoya. 25 noviembre 2006-

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bien cariño, me la has contado muy bien,un beso de su parte que estoy seguro te daria y otro de mi yo que se queda con los ojos llenos de agua negandose ha correr por culpa de esa fuerza machista que me gustaria descubrir en el grupo de hombres.

lo-pez dijo...

mil abrazos zorrillo. seguro que encuentráis esa fuerza de las lágrimas másculinas. os quiero mucho.